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Photo: Adriana Lestido ~ |
El poema subversivo
escapó una noche
de la página amarillenta.
No fue libro
ni verso sagrado
sólo
letras volando,
sangrando.
La sangre de la herida sin cura,
sin vendas,
hemorragia.
Y en ese dolor imposible
de cicatrizar,
el poema subversivo sólo fue inmaculado
un instante
para morir lentamente,
marchitarse
en el silencio y el olvido.